viernes, 22 de junio de 2018

SE HACE CAMINO AL ANDAR


Y llegó el mes de junio. Y parece que se acerca el final de curso. Y como cada tercer jueves de mes, abrimos las puertas de nuestra casa para compartir con quienes quieran lo que tenemos: un espacio en el que parar, ponernos delante del Señor y compartir la vida.

En la oración de ayer quisimos mirar con agradecimiento el camino recorrido durante este curso, tomar conciencia de lo que ha sido ocasión de crecimiento y escuchar por dónde nos sigue invitando el Señor a caminar.   



Y cuando unas horas después despedimos a quienes nos han acompañado, experimentamos la alegría de sentir que el corazón se ensancha y que en él cada vez caben más personas, más realidades, ¡más vida!
A todos los que habéis ido compartiendo este espacio a lo largo de todo el curso, a quienes nos habéis acompañado en la distancia… saber que formáis parte de esta comunidad y estáis en nuestra oración. 
¡GRACIAS!

miércoles, 6 de junio de 2018

A SU MODO


¡Ya estamos de vuelta! Este último mes hemos podido vivir la experiencia de acercarnos a una realidad que sufren muchas personas en nuestro mundo: la enfermedad. Han sido unas semanas que nos han ayudado a abrir los sentidos y dejarnos interpelar por ellos en los abrazos, en el saludo, en la sonrisa, en el dolor y el sufrimiento, en el paseo sencillo, en el grito, en la caricia. Con el deseo que acercarnos al otro al estilo de Jesús, con sus mismos sentimientos y actitudes, le hemos descubierto en el rostro de muchas personas sedientas del amor de Dios.
Hemos podido contemplar la necesidad que tiene la persona de sentirse acompañada en el camino, especialmente en los momentos en los que convive con una enfermedad, una limitación, una situación de vulnerabilidad. Después de la experiencia de Ejercicios, después de haber sentido en nuestra vida la mirada de amor de Dios, solo cabía contemplar la realidad del otro desde ese mismo amor regalado. Para, desde ahí, descubrir, encarnado en la vida, a un Dios que solo sabe alentarnos, animarnos, darnos su esperanza, mostrándonos nuevas posibilidades de vida.
Ojalá construyamos un mundo que sea, cada vez más, reflejo de la caricia y la ternura de Dios con nosotros.
De nuevo, ¡gracias por acompañarnos desde la oración! 


lunes, 30 de abril de 2018

SER MISIÓN


En estas semanas de Pascua estamos ahondando en el tema de la misión, y por lo que significa en nuestra vida como tal, está adquiriendo un papel muy relevante en nuestro proceso.

Tenemos la gran suerte de contar con el testimonio y la experiencia de religiosas de la Congregación que nos hablan desde los diferentes contextos de vida. Hemos profundizado con ellas en el significado de la palabra misión desde sus orígenes hasta día de hoy. 
Os damos las gracias, Junkal y Yudith, por el regalo de estar entre nosotras y abrirnos un horizonte posible y palpable.

Pero profundizando un poquito más en este término, podemos remontarnos a octubre de este año atrás, cuando la Iglesia hacía un llamamiento global en su campaña del Domund en la que el eslogan era: Sé valiente la misión te espera.


Desglosándola con naturalidad, no es más invitación que la que el Papa Francisco nos hace de estar en salida para ser vida y Palabra en medio de esta humanidad dolorida, rompiendo el miedo y cruzando  a las “otras orillas.”


Así que, busquemos y descubramos nuestra misión en el mundo. Tengamos, a pesar de las dificultades, el valor de vivirla. Porque no hay misión pequeña si el amor es grande.
¿No es la misión resurrección? ¡Atrévete a buscar!
 


jueves, 29 de marzo de 2018

Vivir la PASCUA


En estos días de Semana Santa celebramos el Misterio Pascual de Jesús, es decir, su pasión, muerte y resurrección. Con Jesús, la pascua adquiere otro significado, no es tan solo una celebración de un acontecimiento pasado; sino que es algo más trascendental y de carácter actual, es un paso, un salto de confianza a ese misterio en el que Dios nos invita a creer a través de su hijo.



Este misterio nos cuestiona e interroga, nos pone en juego y nos mueve por dentro, nos invita a creer y tener fe, porque lo más grande del misterio pascual es atreverse a descubrir la vida clavada en la cruz. 



Para ello, será necesario dejar que en esa cruz descansen nuestros defectos, nuestras equivocaciones e imperfecciones. Dejar que en esa cruz muera nuestro egoísmo e individualismo, nuestra impulsividad y orgullo; la indiferencia, pereza y pasividad; los miedos e inseguridades, porque Jesús por su entrega ya nos liberó de todas esas cargas y nos dotó de la libertad de hombres y mujeres nuevos: la libertad de Dios.

Pascua significa entonces vida nueva, una vida en la que Jesús ahora mismo está pasando porque Él ya vivió su pascua (paso) y te invita a que tú, ahora, vivas tú PASCUA. ¿Serás capaz?