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UN NUEVO ANUNCIO

Nunca antes me había dado cuenta de que la vida de Jesús, el Evangelio, comienza y acaba con un anuncio.  Todos tenemos en nuestra memoria grabado ese primer anuncio del ángel a una sencilla muchacha de una aldea perdida en la Galilea profunda (Lc 1, 26-38). En medio de la incertidumbre y sabiendo que después de esa respuesta su vida ya no sería la misma, el 'hágase' de María hace posible que esa Buena Noticia se encarne en la historia. En la Vigilia Pascual (Mt 28, 1-10), al final de la vida de Jesús, se nos regala un nuevo anuncio y esta vez no a una, sino a varias mujeres. A ellas, parte de la comunidad de Jesús, se les invita a hacer memoria de lo vivido con Él, a volver a pasar por el corazón sus palabras... y a pasar de la tristeza a la alegría, del miedo a la confianza, del desconcierto a la paz... porque Dios ha resucitado a Jesús, porque no se ha ido, sino que sigue presente en nuestra historia y en nuestra vida concreta, la de cada día. Las mujeres podían ha...

TE DOY MI MANO...

Cuando una imagen vale más que mil palabras...

CON MARÍA EN EL DOLOR

Esta mañana caía en la cuenta de por qué hoy se celebra en toda la iglesia el 'Viernes de Dolores'. Seguro que todos lo sabéis, pero siento necesidad de compartir este descubrimiento tardío.  Caigo en la cuenta de que la invitación es a contemplar el mismo Misterio que, en toda su crudeza, retomaremos el Viernes Santo. Ese día tendremos los ojos fijos en el Señor crucificado... y en tantos crucificados de nuestro mundo. Una semana antes, miramos a María, contemplamos el dolor de la madre. Junto al Hijo, sencillamente está. Permanece en pie, porque el amor es más fuerte que el dolor. Experimenta el desconcierto, la impotencia, la injusticia... y, como tantas veces, guarda en el corazón. Mira al Hijo y sus palabras son de consuelo... Mira al Padre y su oración se llena de preguntas sin respuestas, de memorias y promesas. Soledad, abandono, golpes, heridas, burlas... ¿es necesario tanto dolor Padre?, ¿es justo?  El sentido se nubla, el amor quiebra las fuerzas por el do...

ABRAZOS

En estos días en los que estamos viviendo este ayuno de abrazos, de los que tanta necesidad tenemos, quisiera compartir algo de lo vivido en la experiencia apostólica del noviciado de la que he regresado hace unos días.  Si tuviese que quedarme con una sola palabra para condensar toda la experiencia sería “ abrazos ”.  El primer día que fui al cole, terminé el día sobrecogida por la cantidad de abrazos que había recibido de tantos niños. Me llamó mucho la atención que abrazar fuese algo tan natural en ellos. Mi sorpresa fue aún mayor, cuando iban pasando los días y las carreras para abrazarme continuaban.  Abrazar, es el gesto con el que expresan su cariño, su acogida, su alegría, su agradecimiento… Poco a poco fui descubriendo que esos abrazos son también el fruto del amor que reciben.  Este derroche de ternura de los niños, me devolvió a la raíz de mi vocación personal y me ayudó a ahondar en ella, al volver a experimentar el abrazo de Dios.  A...

'CONVERSACIÓN ESPIRITUAL'

Descalzarnos con sencillez ante la realidad del otro; abrir la mente y el corazón dejándonos cuestionar, dejándonos conmover. Permitir que la experiencia de cada persona se convierta en Palabra que espabila, que ayuda a poner nombre, que consuela, cuestiona y emociona. Dejar que los sentimientos y emociones que a veces se amontonan en nuestro interior vayan teniendo nombre y puedan ser expresados...  Poner en juego nuestras entrañas para dejar que, desde ellas, nazca un nuevo ' hágase ' que de a luz nuevamente al Señor,  que le permita encarnarse en cada realidad.  Dejar que la conversación vaya desbloqueando nuestras parálisis para poder coger las camillas en las que nos postran nuestra tristeza, nuestros desconsuelos, la sensación de impotencia, la fragilidad y los miedos... y dejar que la 'gracia' que Él sigue derrochando en nuestra debilidad, llegue a quienes más lo necesitan en forma de gestos concretos (Jn 5, 1-16).  Encontrarnos con el Otro presente en c...

SIN SABERLO...

Sin saberlo, me hago consciente de que he podido contagiar un virus que, para otros y para mí misma, puede ser mortal... y de corazón me sale pedir perdón... por mi resistencia a creer lo que otros (médicos y autoridades) me dicen, por ese orgullo que en tantos momentos reconozco en mí y me hace pensar que a mí no me va a pasar, como si mi humanidad fuera diferente de la de los demás. Y me pregunto por tantos otros 'virus' como, sin saberlo, habré propagado en mi entorno causando soledad, sufrimiento, dolor y, de alguna manera 'pequeñas enfermedades y muertes'. El virus de la indiferencia, del desprecio, de la crítica, del egoísmo...  Sí, ha sido sin querer y sin saber. Pero hoy me hago consciente de que eso no hace que el dolor, que el daño causado desaparezca.  Por eso hoy le pido al Señor y te pido a ti, que me lees, que ' me perdones hasta setenta veces siete '.  Y, como toda realidad es Misterio Pascual, le doy la vuelta a la moneda para dar...

CUARENTENA...

Hasta hace unos días os confieso que cuando alguien me hablaba de 'cuarentena' yo pensaba en 'cuarenta días'. Por eso reconozco que, aunque ya me he acostumbrado, hace unos días me sorprendía al darme cuenta de que, en nuestro contexto actual, se le llama cuarentena a 'quince días'. Y hacía memoria de lo que tantas veces hemos explicado en clase. El '40' es uno de esos números simbólicos que aparece en la Biblia y que sencillamente expresa el ' tiempo necesario para que algo suceda '.  Así, los 40 años del pueblo de Israel por el desierto expresa el tiempo necesario para pasar, y no sólo físicamente, de la esclavitud a la libertad. Los 40 días de Jesús en el desierto nos hablan del tiempo necesario para darse cuenta y enfrentarse a las tentaciones que va afrontando a lo largo de toda su misión. Los 40 días de nuestra 'cuaresma', en la que actualmente estamos, es el tiempo que se nos regala para 'darnos la vuelta' y re-situ...