miércoles, 6 de junio de 2018

A SU MODO


¡Ya estamos de vuelta! Este último mes hemos podido vivir la experiencia de acercarnos a una realidad que sufren muchas personas en nuestro mundo: la enfermedad. Han sido unas semanas que nos han ayudado a abrir los sentidos y dejarnos interpelar por ellos en los abrazos, en el saludo, en la sonrisa, en el dolor y el sufrimiento, en el paseo sencillo, en el grito, en la caricia. Con el deseo que acercarnos al otro al estilo de Jesús, con sus mismos sentimientos y actitudes, le hemos descubierto en el rostro de muchas personas sedientas del amor de Dios.
Hemos podido contemplar la necesidad que tiene la persona de sentirse acompañada en el camino, especialmente en los momentos en los que convive con una enfermedad, una limitación, una situación de vulnerabilidad. Después de la experiencia de Ejercicios, después de haber sentido en nuestra vida la mirada de amor de Dios, solo cabía contemplar la realidad del otro desde ese mismo amor regalado. Para, desde ahí, descubrir, encarnado en la vida, a un Dios que solo sabe alentarnos, animarnos, darnos su esperanza, mostrándonos nuevas posibilidades de vida.
Ojalá construyamos un mundo que sea, cada vez más, reflejo de la caricia y la ternura de Dios con nosotros.
De nuevo, ¡gracias por acompañarnos desde la oración! 


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