domingo, 25 de marzo de 2018

¡TOMAD SERÑOR Y RECIBID!

Recién acabados los Ejercicios de mes damos gracias a Dios por tanta Palabra en medio del silencio. Ha sido un regalo haber podido sentir y gustar el amor de un Dios que se encarna pobre y humilde para descubrirnos la Vida con mayúsculas.
En este tiempo hemos experimentado el perdón de un Dios misericordioso, la llamada a compartir su proyecto, el deseo de responder desde lo que somos. Pero, sobre todo, hemos acompañado a Jesús a lo largo de su vida, hemos contemplado cómo se acerca a cada persona, a cada realidad con palabras de esperanza, de sanación, de bendición, cómo vive en clave de entrega, dando todo el amor que tiene para ofrecernos. Ha sido una experiencia de ir dejándonos interpelar por ‘sus modos’ para, cada vez más, identificarnos un poco más con Él. 


Tuvimos algún día de descanso y, en uno de ellos, ¡recibimos la sorpresa de encontrarnos con Carmen y Rosa en Ávila! Faltó Mª Jesús, que nos acompañó unida de corazón. Disfrutamos y nos alegramos mucho de compartir con ellas en medio de la experiencia.
Os agradecemos todas vuestras oraciones, ¡se han notado! Ahora, de vuelta a la vida ordinaria, toca hacer vida tanto amor recibido. ¡¡A por ello!!



En silencio, en lo escondido, 
se pelean las batallas más encarnizadas.
Contra el espejo interior, 
que me reprocha sueños imposibles, 
afectos de piedra, proyectos sin fecha.
Contra el mundo, que tantas veces me descoloca, 
exige de más o de menos, me provoca o seduce, 
me envuelve y aturde.
Contra ti, Señor de lo escondido, 
palabra callada, promesa sin hora, presencia velada, 
distante cercanía que tan pronto brillas como te me ocultas.
En el silencio, en lo escondido, 
peleamos tú y yo. A brazo partido, 
a puro misterio, a corazón abierto. 
Toda la vida es este combate.
José Mª Rodríguez Olaizola sj
 

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